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  • Bernardo Arriaza, el hombre que universalizó las momias Chinchorro

    Reconocido mundialmente por su aporte a la investigación y difusión de la Cultura Chinchorro, con más de 14 documentales y 70 publicaciones sobre las momias más antiguas del mundo en: Discovery Channel, National Geographic, TVN, Canal 13, entre otros, el Doctor Bernardo Arriaza, es uno de los pocos investigadores nacionales que ha hecho una contribución excepcional a la región de Arica y Parinacota y al país.

    Su destacada trayectoria ha contribuido a la comprensión de nuestra historia de más de 10.000 años de antigüedad, respaldados por documentos formales y vestigios materiales y biológicos que a modo de “libros” el Dr. Arriaza ha utilizado para desentrañar nuestra historia milenaria.

    Con casi treinta años de trayectoria en el ámbito de la antropología biológica, el Dr. Bernardo Arriaza Torres, nominado por la Universidad de Tarapacá en conjunto con la SOCHIAB (Sociedad Chilena de Antropología Biológica), es la persona que representará a la región ante el jurado del Premio Nacional de Historia 2016, el cual está encabezado por la ministra de Educación Adriana Delpiano.

    Bernardo Arriaza Torres, natural de la comuna de Coltauco y ariqueño de corazón, actualmente se desempeña como investigador en el Instituto de Alta Investigación de la UTA.

    INICIOS

    Sin embargo su historia es interesante ya que si bien sus inicios fueron como asistente de investigación, hoy está siendo nominado al reconocimiento más importante del país para su disciplina.

    Llegó a Arica a fines de 1970 a estudiar en la que fuera la sede Saucache de la Universidad del Norte.

    Por esas circunstancias fortuitas de la vida, a comienzos de la década del 1980 comenzó a relacionarse con la investigación arqueológica.

    “Comencé ayudando a algunos arqueólogos del Museo de San Miguel de Azapa, todo era casi por amor al arte. Aprendí mucho de grandes personas, ellos fueron: Juan Munizaga, antropólogo físico chileno; Marvin Allison y Arthur Aufderheide, ambos de E.E.U.U., tres importantes científicos que llegaron a Arica atraídos por su riqueza arqueológica, de los cuales fui asistente de investigación y a quienes reconozco como mis mentores; hoy ya están fallecidos”. Y es que Bernardo Arriaza tiene una brillante carrera profesional.

    Cautivado

    Durante la segunda mitad de los 80 ya cautivado por las momias, decide formalizar sus estudios de antropología física en Estados Unidos, llegando a obtener un doctorado en bioantropología en Arizona State University, donde se graduó con honores. Posteriormente realiza un postdoctorado nada menos que en el Smithsonian Institution, Washington D.C., uno de los centros de investigación más famoso e importante del mundo. Luego fue profesor titular por 12 años en la Universidad de Nevada, Las Vegas, hasta que hace 10 años la UTA lo incentivó a regresar para quedarse en Arica y así seguir contribuyendo tanto en la investigación científica como a la protección del patrimonio cultural.

    Aunque la difusión y gestión cultural demanda mucho tiempo y energía -afirma- el Dr. Arriaza ha participado en 14 documentales sobre las momias más antiguas del mundo, destacando Discovery Channel y National Geographic, y sobre éste último el Dr. Arriaza fue el gestor en Washington D.C. para que la importante cadena rodara en 1994 el primer gran documental sobre la Cultura Chinchorro desde Arica para el mundo.

    Además, ha publicado 10 libros (tres de estos han sido reeditados por la Editorial Universitaria, Universidad de Chile) y uno de sus libros escritos junto a la Dra. Standen fue escogido por la Editorial Santillana para tomar un capítulo e incluirlo en el programa de estudio escolar chileno.

    A su vez, cuenta 14 capítulos de libro, más de 70 publicaciones en revistas científicas de alto impacto (PNAS, American Journal of Physical Anthropology, entre muchas otras), y numerosas clases magistrales en coloquios y congresos nacionales e internacionales.

    Además ha liderado proyectos Fondecyt, Fondart, NSF, FIC, entre otros. Su currículo lo ha posicionado como un gran embajador de Arica y Chile en el mundo científico y cultural, pero ante todo, podemos reconocer a una persona sencilla y con un fuerte compromiso para con la tierra que lo vio despegar en una brillante carrera.

    Significado

    -¿Qué significa para usted la postulación al Premio Nacional de Historia?

    -Es un poco difícil comentarlo, pero para mí significa el reconocimiento de la gente, de colegas y artistas al trabajo que hemos realizado durante muchos años sobre la Cultura Chinchorro y la prehistoria de Arica. No ha sido fácil, pero los resultados son más que positivos, y eso es motivo de mucha felicidad. Ahora que la UTA junto con la SOCHIAB (Sociedad Chilena de Antropología Biológica) hayan tomado la iniciativa de postularme al Premio Nacional de Historia, me incentiva a continuar contribuyendo científica y culturalmente a Arica. En realidad es un premio para la región, pero el hecho de ser nominado ya es un honor para mí.

    -¿En qué se encuentra profesionalmente en estos momentos?

    -Hace 8 años soy parte del cuerpo de investigadores del Instituto de Alta Investigación de la UTA, y director del laboratorio de bioarqueología en el mismo lugar. Allí tenemos equipos con tecnología de punta para la investigación bioarqueológica, y un equipo de trabajo compuesto por varios jóvenes profesionales de la región.

    Está Natalia Aravena que es tecnólogo médico; Juan Pablo Ogalde, doctorando en antropología. Octavio Lagos, que si bien ahora está en Santiago haciendo un posgrado en historia, me colaboró durante 10 años. También está Valeska Morales haciendo su tesis y operando el microscopio electrónico de barrido; Karina Mancilla, tesista de pregrado en antropología; Leonardo Soto doctorando en antropología, y Félix Olivares, un joven arqueólogo que también ya lleva unos 6 años colaborando como asistente de investigación.

    Bernardo Arriaza afirma, además que “mi trabajo es investigar, lo que significa tener que desarrollar proyectos científicos. Lo último que realizamos fue una investigación sobre la producción de chicha en la prehistoria local”.