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  • Candidato al premio nacional de historia dona obra al puerto

    Rodrigo Tapia Jara

    Hace unos días el connotado antropólogo Bernardo Arriaza y candidato al Premio Nacional de Historia, visitó Tocopilla por razones familiares y aprovechó la ocasión para conversar con la Estrella de Tocopilla y dejarle un regalo a la comunidad.

    Arriaza es antropólogo de profesión y durante sus últimos años se ha dedicado al trabajo en temáticas de arqueología y bioarqueología, en especial al estudio de la cultura Chinchorro en el norte de Chile.

    De hecho, por todas las contribuciones que ha realizado en ese campo le ha valido que el lugar donde trabaja, la Universidad de Tarapacá, además de la Sociedad Chilena de Arqueología y la Sociedad Chilena de Antropología Biológica, lo nominarán al Premio Nacional de Historia.

    De visita en la ciudad, donde vino al cumpleaños de su hermano, quien a la vez es el abuelo del historiador tocopillano Damir Galaz-Mandakovic, aprovechó la ocasión para traer su último libro, “La cultura Chinchorro: pasado y presente”, el cual dejó para ser donado a la biblioteca de la ciudad.

    Investigaciones

    Hace años que Arriaza viene realizando investigaciones en estas temáticas. “Trata sobre el estudio de las poblaciones tempranas, que reconocemos como Chinchorro y que corresponde a las primeras poblaciones que habitaban todo lo que es el norte de Chile y sur del Perú”, comentó a lo que agregó que estas habitaban desde lo que es ahora Antofagasta hasta Arica, siendo el epicentro cultural Pisagua y Arica.

    Asimismo considera que saber sobre estos primeros habitantes de las costas del norte chileno tiene una importante connotación.

    “Todo esto tiene que ver con el sentido de identidad, de ir desglosando nuestra historia, nuestra prehistoria”, señaló.

    Para él, ir posicionando estos temas también tiene un sentido para el futuro de la región, donde “también sirven de intereses de turismo especiales, de conocer territorios, de protegerlo y también de desarrollarlo y proyectarlo al futuro, porque todo esto de la arqueología del paisaje, naturaleza, el ser humano está pegado a su entorno, no podemos desconectarlo. Entonces aquí podemos hacer grandes parques arqueológicos, temáticos que nos ayuden no tan solo a la investigación, sino que también a los desarrollos económicos de estos lugares”.

    Considera que esta idea podría implementarse en una ciudad como Tocopilla, ya que “todas estas zonas que tenemos de vestigios culturales, tan ricos como es nuestro desierto costero, ciertamente todo esto es aplicable no tan solo geoparques, parques arqueológicos, sino que también santuarios de la naturaleza y proteger ciertas áreas”.